Suiza.- (Creativoz16nueve | Ranulfo Palafox) La tensión entre la UEFA y la FIFA alcanzó un nuevo punto crítico este miércoles 29 de julio, luego de que el organismo rector del fútbol europeo rechazara públicamente el proyecto impulsado por el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para abrir la puerta a inversión privada en la gestión comercial de la Copa del Mundo y otros torneos internacionales.
La UEFA calificó la iniciativa como una medida que pone en riesgo la gobernanza del fútbol y cuestionó la falta de transparencia con la que fue presentada a las asociaciones nacionales. De acuerdo con diversos reportes, el organismo europeo considera que la propuesta prioriza intereses económicos por encima de la integridad del deporte y de los procesos de consulta con las confederaciones, ligas, clubes, futbolistas y aficionados.
El proyecto, denominado FIFA Forward Enterprise, contempla la creación de una nueva estructura comercial que permitiría la participación de inversionistas externos en los derechos y negocios vinculados a las principales competencias organizadas por la FIFA. A cambio, las 211 federaciones afiliadas recibirían importantes recursos económicos si respaldan la iniciativa.
Sin embargo, la UEFA sostiene que el modelo representa un cambio profundo en la estructura del fútbol mundial y acusa a la FIFA de intentar acelerar su aprobación sin un proceso adecuado de debate. Incluso, dirigentes europeos consideran que el plazo otorgado a las federaciones para pronunciarse constituye una forma de presión indebida.
Ante este escenario, la UEFA convocó una reunión de emergencia con sus 55 asociaciones miembro para definir una postura conjunta y analizar posibles acciones si la FIFA mantiene el proyecto sin modificaciones. Entre las opciones que han trascendido figura una coordinación con otras confederaciones para exigir cambios en la propuesta antes de cualquier votación oficial.
Por su parte, Gianni Infantino defendió la iniciativa y aseguró que no existe una decisión definitiva, ya que el proyecto deberá ser sometido al voto de las 211 asociaciones afiliadas a la FIFA. El dirigente insistió en que la propuesta busca generar mayores ingresos para desarrollar el fútbol en todos los continentes y que ninguna federación estará obligada a respaldarla.
La controversia ha generado un fuerte debate en el fútbol internacional y ha encontrado eco en otras organizaciones, que también han solicitado mayor claridad sobre el funcionamiento del nuevo modelo comercial y sus implicaciones para el futuro del deporte.
Mientras tanto, la relación entre la UEFA y la FIFA atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años, en un conflicto que podría redefinir el modelo de gestión del fútbol mundial si ambas partes no logran alcanzar un consenso en las próximas semanas.









