

Rocas de todos tamaños cayeron, algunas incluso grandes, que llegaron hasta la banqueta del malecón.
A pesar del riesgo, hasta las 09:30 horas el lugar permanecía sin vigilancia, incluso la circulación vial en ambos carriles es normal.


Sin temor a algún incidente, turistas que pasaban por el lugar se bajaban de sus vehículos a tomarse fotos en la “Cueva del Diablo”, justo en la zona del deslave.








