Culiacán, Sinaloa (Creativoz 16 Nueve).- El maíz volvió a tropezar y ni siquiera los apoyos extraordinarios alcanzaron para sostener el precio por encima de los 6 mil pesos por tonelada, una cifra que productores sinaloenses consideran clave para enfrentar los altos costos del ciclo agrícola.
La caída registrada este jueves en los mercados internacionales volvió a encender las alertas en el sector, justo cuando el campo comenzaba a respirar tras semanas de recuperación en las cotizaciones.
El especialista en mercado de granos, Samuel Sarmiento Gámez, explicó que la baja ocurrió luego de una jornada alcista que había colocado al maíz y al trigo en sus mejores niveles de los últimos doce meses.
Sin embargo, el escenario cambió rápidamente por factores internacionales que redujeron la tensión en los mercados globales. Entre ellos destacó el encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping, además de versiones sobre posibles acuerdos diplomáticos entre Estados Unidos e Irán.
La combinación de esos factores provocó una toma de utilidades y un ajuste inmediato en las cotizaciones agrícolas.
Los futuros del maíz para julio de 2026 perdieron más de cinco dólares y cerraron en 184 dólares por tonelada. Traducido al mercado nacional, el precio estimado quedó en 4 mil 297 pesos por tonelada.
Incluso con el apoyo extraordinario de mil 700 pesos impulsado entre Federación, Gobierno del Estado y esquemas financieros agrícolas, el ingreso final apenas alcanzó los 5 mil 997 pesos por tonelada, quedándose otra vez por debajo de la barrera psicológica de los 6 mil pesos.
El esquema contempla 800 pesos del Gobierno Federal, 400 pesos del Gobierno de Sinaloa y otros 500 pesos derivados de descuentos de FIRA o seguros agrícolas.
La presión también alcanzó al trigo. Los contratos a julio retrocedieron más de seis dólares y dejaron un precio estimado cercano a los 4 mil 982 pesos por tonelada de trigo panificable.
Para miles de productores sinaloenses, la caída representa otro golpe en medio de una temporada marcada por altos costos de producción, incertidumbre financiera y un mercado internacional que cambia de rumbo en cuestión de horas.
El campo sinaloense había comenzado a recuperar algo de esperanza con el repunte reciente de los granos, pero el mercado volvió a recordar que cualquier respiro puede desaparecer tan rápido como llega.








