Washington, DC (Creativoz 16 Nueve | Iceido).- Washington tendría bajo análisis a diplomáticos ligados a Morena por presunto activismo político desde sedes oficiales.
Una nueva tensión política y diplomática comienza a tomar forma entre México y Estados Unidos. Diversos consulados mexicanos en territorio estadounidense estarían bajo revisión por presuntas actividades de promoción política vinculadas a Morena, situación que podría derivar incluso en sanciones o cierres de oficinas diplomáticas si se comprueban irregularidades.
La revisión, atribuida al Departamento de Estado encabezado por Marco Rubio, se enfocaría inicialmente en al menos 20 sedes consulares donde autoridades estadounidenses sospechan que recursos e infraestructura oficial habrían sido utilizados para actividades partidistas relacionadas con el movimiento político gobernante en México.
Entre los nombres que más atención concentran aparece Rutilio Escandón, exgobernador de Chiapas y actual titular del consulado mexicano en Miami. Su perfil político y sus vínculos con figuras de alto nivel dentro de Morena habrían colocado esa sede en el centro del análisis.
También figura Froylán Yescas, encargado del consulado en McAllen, Texas, quien previamente ocupó cargos dentro de la estructura nacional de Morena antes de incorporarse al servicio diplomático.
Otro caso señalado es el de Christian Tonatiuh González, cónsul en Sacramento, California, después de que en instalaciones oficiales se difundiera un video junto a representantes de Morena Exterior con mensajes políticos relacionados con el panorama electoral y las políticas migratorias de Donald Trump.
La investigación estadounidense buscaría determinar si consulados mexicanos participaron de forma directa o indirecta en actos de promoción política, movilización comunitaria o posicionamientos partidistas dentro de Estados Unidos, algo que podría interpretarse como una violación a normas diplomáticas internacionales.
El foco también estaría puesto sobre Morena Exterior, organización señalada por presuntamente utilizar la red consular como punto de contacto con comunidades migrantes para actividades de carácter político.
Aunque hasta ahora no existe una postura oficial de Washington confirmando sanciones, versiones periodísticas señalan que el gobierno estadounidense analiza distintos escenarios si se acredita el uso político de instalaciones diplomáticas mexicanas.
Desde México, la presidenta Claudia Sheinbaum rechazó las acusaciones y negó que los consulados funcionen como estructuras partidistas. La mandataria aseguró que no existe información oficial que confirme una investigación formal o medidas contra las sedes diplomáticas.
Aun así, el tema ha comenzado a escalar políticamente debido a la sensibilidad que implica cualquier señalamiento sobre intervenciones partidistas en territorio extranjero, particularmente en medio de la relación bilateral entre ambos países y del contexto electoral estadounidense.








