Rusia (Creativoz 16 Nueve).- La guerra volvió a estremecer a Ucrania con una madrugada marcada por explosiones, edificios colapsados y miles de personas refugiadas bajo tierra. Rusia lanzó una ofensiva masiva con drones y misiles sobre Kiev, en un ataque que ya es señalado como uno de los más violentos desde el arranque del conflicto armado.
El saldo preliminar dejó al menos 12 personas muertas y decenas de heridos, mientras equipos de rescate removían escombros entre estructuras destruidas en distintos puntos de la capital ucraniana. Durante horas, las sirenas no dejaron de sonar y las estaciones del metro se transformaron nuevamente en refugios improvisados para familias enteras que buscaban sobrevivir al bombardeo.
De acuerdo con reportes militares ucranianos, la ofensiva incluyó el lanzamiento de cientos de drones y decenas de misiles. Aunque gran parte fue interceptada por los sistemas de defensa aérea, varios proyectiles lograron impactar zonas urbanas, provocando daños severos en viviendas, escuelas y espacios civiles.
Entre los restos de un edificio residencial derrumbado fueron localizados los cuerpos de siete personas, incluida una menor de edad. Además, autoridades confirmaron más de 45 lesionados tras una noche que volvió a dejar imágenes de devastación en las calles de Kiev.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, aseguró que la ofensiva demuestra que Moscú mantiene su postura militar sin señales reales de disminuir la intensidad del conflicto. También pidió reforzar la presión internacional contra Rusia mientras otras regiones como Odesa, Jersón y Járkov reportaban nuevos ataques y víctimas.
La respuesta internacional no tardó en aparecer. Diversos gobiernos europeos condenaron el bombardeo y señalaron que la escalada militar aumenta el riesgo de una crisis aún mayor en la región. Desde Francia, Emmanuel Macron afirmó que Rusia intenta compensar en las ciudades lo que no ha conseguido en el frente militar, mientras líderes europeos advirtieron sobre el deterioro de cualquier intento de tregua.
Por su parte, el Kremlin sostuvo que los ataques estuvieron dirigidos contra instalaciones militares y objetivos estratégicos relacionados con el aparato de defensa ucraniano, rechazando haber atacado deliberadamente a la población civil.
El ataque ocurre apenas días después de una pausa temporal impulsada para abrir negociaciones entre ambos países, pero las acusaciones mutuas sobre incumplimientos reactivaron rápidamente las hostilidades. Moscú mantiene como condición el retiro de tropas ucranianas del Donbás, mientras Kiev rechaza cualquier acuerdo que implique ceder territorio.
La guerra volvió a dejar claro que cada intento de diálogo sigue siendo frágil frente al estruendo de los misiles. Kiev amaneció otra vez entre humo, sirenas y ruinas, mientras el conflicto continúa alejándose de cualquier salida inmediata.








