Caracas, Venezuela (creativoz16nueve.com).- La tensión política entre Washington y Caracas volvió a subir de tono luego de que Donald Trump afirmara que analiza “seriamente” la posibilidad de convertir a Venezuela en el estado número 51 de Estados Unidos.
La reacción no tardó. Desde La Haya, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, rechazó de forma tajante las declaraciones del mandatario estadounidense y aseguró que el país sudamericano jamás renunciará a su soberanía e independencia.
“Venezuela no es una colonia”, lanzó Rodríguez mientras participaba en las audiencias ante la Corte Internacional de Justicia por la disputa territorial del Esequibo con Guyana.
Trump realizó el comentario durante una entrevista con Fox News, donde afirmó que los venezolanos “lo aman” y que considera la idea debido a la relación que mantiene actualmente con Caracas y al peso energético del país petrolero.
No es la primera vez que el republicano juega con esa narrativa. En meses recientes ya había ironizado sobre anexar a Venezuela a Estados Unidos, incluso comparándolo con sus comentarios sobre Canadá.
La respuesta venezolana, sin embargo, buscó marcar distancia sin romper el tono diplomático. Rodríguez insistió en que el camino entre ambos países debe mantenerse en la cooperación y no en escenarios de dominación política.
Además, recordó que Venezuela posee algunas de las mayores reservas petroleras y de gas del planeta, factor que mantiene al país en el centro del tablero geopolítico internacional.
Las declaraciones llegan en medio de un contexto delicado para América Latina, donde la relación entre Estados Unidos y Venezuela atraviesa una etapa inédita de tensión, acercamientos estratégicos y disputas por recursos energéticos.








