Salamanca, Guanajuato (creativoz16nueve.com).-La violencia volvió a golpear a los colectivos de búsqueda en México. Patricia Acosta Rangel y su hija Katia Citlali Jáuregui fueron asesinadas en Salamanca, Guanajuato, cuando circulaban en motocicleta por la colonia 18 de Marzo.
De acuerdo con los primeros reportes, hombres armados interceptaron a ambas mujeres y abrieron fuego a plena luz del día. Vecinos alertaron a los servicios de emergencia, pero al llegar, paramédicos confirmaron que ya no tenían signos vitales.
Patricia y Katia formaban parte del colectivo Salamanca Unidos Buscando Desaparecidos, al que se integraron tras la desaparición de Miguel Ángel Jáuregui en febrero de 2024. Aunque el joven fue localizado sin vida tiempo después, ambas continuaron participando activamente en labores de búsqueda y acompañamiento a otras familias.
El doble homicidio ocurre en medio de un clima de creciente preocupación por la seguridad de madres buscadoras y activistas en el país, donde colectivos denuncian amenazas constantes, falta de protección y abandono institucional.
La muerte de Patricia y Katia vuelve a poner sobre la mesa el alto riesgo que enfrentan quienes deciden buscar justicia en un país marcado por las desapariciones y la violencia.




